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¿Quién dijo miedo?

Desafiaron los prejuicios y se atrevieron a lo que, según muchos,
les estaba prohibido por "mayorcitas". Valientes o temerarias,
ellas demostraron que la edad no es el límite.
Por Efraín Castillo


foto: cortesía Érika SAER
UN "PÁJARO DIVINO"
Érika Saer saltó en paracaídas junto a un instructor y sus dos hijos. Para ella, "volar" por ocho minutos ha sido la mejor terapia

"Salté en paracaídas"
ÉRIKA SAER , 51 AÑOS
"Siempre he vivido intensamente", dice Érika Saer, una autodefinida "bohemia de la vida" que reside en una montaña de Las Trincheras, en el estado Carabobo. Sin embargo, la reciente muerte de su esposo le recordó que la existencia podía ser sólo un minuto más y que había que aprovecharla. Dos de sus tres hijos son paracaidistas y, de tanto escucharles hablar del tema, decidió unírseles. "El año pasado comentaron que se iban a Higuerote a lanzarse, me armé de valor y les dije: ‘mis amores, anótenme que voy con ustedes’. Llegamos un viernes y ya el domingo en la mañana estaba brincando del avión". Para Érika, dedicada a la artesanía, la experiencia fue vigorizante. "Al principio sentí miedo, pero como salté con mis hijos ese miedo se transformó en alegría. Cuando íbamos en caída libre, descargué todas las tensiones: grité, lloré; cuando se abrió el paracaídas, empezó un paseo de ocho minutos por el aire y me sentí como un pájaro divino. Después del salto, me dije: ‘no más depresión, no más psicólogo. Ésta es la mejor terapia del mundo".

UN CONSEJO
Nosotros les pedimos a las personas que, antes de saltar, se hagan un chequeo del corazón, porque la experiencia puede generar emociones fuertes que no son recomendables para quienes tienen problemas cardíacos o sufren de hipertensión. De resto, la edad no es un problema. En Estados Unidos hemos visto a viejitas de 92 años saltando. Además, este deporte es de riesgo controlado y, por lo general, el primer salto es el que nosotros llamamos Tándem, en el que la persona va acompañada por un instructor, lo que reduce el peligro

Jean Carlo Trimarchi
Vocero de Skydive Venezuela. Más información por el teléfono (0414 ) 108.9005

Aunque sus familiares la apoyaron, algunos sintieron temor por su estado de salud. "Una hermana me pidió que me hiciera un examen del corazón. Simplemente le respondí: ‘gracias por preocuparte, pero yo no tengo necesidad de eso. Yo estoy sana y fuerte, precisamente por la fuerza de mi corazón. Claro, los 51 añitos no perdonan, pero uno nunca está viejo para las cosas que realmente quiere hacer".

De hecho, no sólo está lista para repetir la experiencia, sino que quiere hacer el curso para lanzarse sola. Además, está preparándose para más retos. "Quiero irme al Roraima (en el Estado Bolívar) a escalar las montañas y recorrer el Camino de Santiago de Compostela".

A quienes, como ella, pasaron los 50 y no se animan a una actividad como ésta por el qué dirán, ésta es su respuesta: "No hay nada que uno no pueda hacer. Y mucho menos a causa de la edad. La mente es la que hace todo. Así que si tienen la oportunidad, no la desaprovechen. Esto es lo máximo".

 


foto: natalia brand
MADURA PRIMERIZA
Con 46 años y después de intentarlo durante más de 10, Andry Natera se sometió a un tratamiento de fertilidad y dio a luz a Román, su primogénito

"Tuve un hijo casi a los 50"
ANDRY NATERA, 47 AÑOS
Casada desde hace tres lustros, durante doce años intentó convertirse en mamá y hace poco menos de uno -a los 46- lo logró. Como no podía sola, junto a su esposo decidió someterse a un tratamiento de fertilidad con un resultado evidentemente exitoso: Román Alejandro Delgado Natera, su bebé de casi un año, al cual califica como la mayor alegría de su vida. "Ser madre ha sido la mejor oportunidad que he tenido y la aproveché al máximo. Aprendí a ser paciente y a trabajar todos los días. Doy gracias a Dios por eso". Para Andry, el apoyo de su familia fue fundamental. "Cuando recibí la noticia, mi esposo estaba fuera del país y cuando lo llamé no hacía más que gritar y repetir: ‘¡vamos a tener un bebé!’".

Aunque está consciente de los riesgos que implica la maternidad después de los 40, alienta a todas aquellas féminas que deseen intentarlo. "Los riesgos siempre están presentes, pero tuve el respaldo de Dios, de mi familia y de mis doctores en primera fila. Si su cuerpo se los permite, atrévanse. Es posible que, por un lado, no sea la mejor edad, pero la vivencia no tiene precio. Mi recomendación: mucho trabajo y dedicación, y nunca dejen que les quiten la fe y la esperanza".

ADVERTENCIA
Después de los 40 años, una mujer sufre más complicaciones en su embarazo, Por eso, tiene que realizarse pruebas para descartar anomalías genéticas en el feto y despistar en ella enfermedades ligadas a la edad. Además, es muy probable que tenga que recurrir a tratamientos de fertilidad. Es importante que este tipo de paciente reciba apoyo psicológico, porque su estado anímico determina el buen desarrollo del embarazo

Francisco Rísquez
Clínica de Fertilidad del Centro Médico Docente La Trinidad.Teléfono: (0212) 949.6420 al 24

La madurez con la que Andry Natera recibió a su primogénito le permite hacer una reflexión, que bien podría considerarse toda una lección sobre la responsabilidad de ser padres. "Por mi edad sé que debo educar a mi hijo para que viva la vida responsablemente feliz, ya que es muy probable que sus padres no estemos tanto tiempo como quisiéramos. Por ese motivo debemos demostrarle todo el amor que le tenemos y darle las herramientas para que se defienda en este mundo cada día más complicado".

 

 

 

 


foto: natalia brand
DEPORTISTA FELIZ
Comenzó a correr para luchar contra la hipertensión. El deporte la hizo una mujer plena

"Corro maratones"
NATTY DELGADO DE ÁLVAREZ,
61 AÑOS

"Me siento como de 30". Así habla Natty Delgado, ama de casa para quien el ejercicio físico ha sido el motor de su vitalidad. "Como a los 30 años de edad, decidí que tenía que ejercitarme, porque fumaba y el médico me recomendó una actividad para ir limpiando mis pulmones. Al principio sólo trotaba o montaba bicicleta, pero un día un vecino me invitó a participar en una carrera y le dije que sí. La sorpresa es que quedé de primera en mi categoría".

Desde entonces, Natty no ha parado. Todos los días se levanta a las 5:30 de la mañana y sale a entrenar. Ya cuenta con más de 78 carreras cortas y de profundidad en varias regiones del país, de las cuales ha ganado más de 60. "Me siento feliz, sana y joven. Mi papá murió a los 53, mi mamá a los 39 y mi hermano a los 47. Todos sufrían hipertensión. Ya tengo 61 y sé que el deporte me ha ayudado mucho a tener mejor calidad de vida. Estoy bajo estricta vigilancia médica y sigo las indicaciones de mi doctor. Además, como pocas frituras y mucha fruta".

OJO CON ESTO
Es fundamental que los mayores de 50 años que deseen realizar actividades físicas sean evaluados por un médico, para chequear sus funciones cardiovasculares y otros trastornos. Una persona que sufra de hipertensión y no esté controlada o que haya sufrido problemas cardíacos tiene contraindicadas estas carreras, salvo disposición médica. Por otra
parte, quien sufra de diabetes u otras patologías propias de la edad y esté descompensada, no puede efectuar
estos ejercicios

Mayra Guerrero
Médico. Asociación Cardiovascular Centro Occidental, Ascardio. Más información en www.ascardio.org

Aunque no tiene hijos, su esposo es su principal apoyo. "No le gusta correr, pero siempre lo llevo arrastrado a la Cota Mil aunque sea para que camine. En las carreras me toma las fotos y se siente orgulloso de mis triunfos".

A quienes siempre han querido ejercitarse les dice que no se amilanen por la edad. "Una amiga de 30 años de edad me dice: ‘A veces no quiero pararme por floja, pero saber que tú corres con ese ahínco me da fuerzas’. Nunca es tarde para hacer lo que uno quiere, los límites se los pone uno mismo".

Por lo pronto, Natty sueña con correr el famoso Maratón de Nueva York. "No lo he hecho porque no he conseguido patrocinante y eso es muy costoso para mí. Pero sé que en algún momento ese sueño se me cumplirá. Debe ser muy emocionante".

 


foto: natalia brand
AL PUPITRE CON ORGULLO
Sin complejos y casi a los 50, Luzarelys terminó la secundaria y comenzó a estudiar en la universidad. Ésa es su mejor tarea

"Comencé a estudiar"
LUZARELYS GÓMEZ, 47 AÑOS
A los 15 dejó inconclusa la secundaria y comenzó a trabajar sólo con el noveno grado aprobado. "Lo hice por una rebeldía estúpida. Le agarré el gusto a ganar dinero y pensé que sería suficiente. Tengo un buen trabajo (coordinadora de ventas en una distribuidora de repuestos), pero sé que no me alcanzará la vida para recuperar el tiempo perdido". Hace seis años resolvió enmendar la plana. "Estaba estudiando inglés y me dije: ‘si puedes con esto, puedes con más’. Y decidí terminar el bachillerato". Se inscribió en un curso nocturno y, al poco tiempo, cumplió su meta. "A partir de allí me convencí de que no me pararía nadie". Presentó la prueba de admisión en la escuela de Bibliotecología de la Universidad Central de Venezuela y aprobó. A los 46 años se había convertido en estudiante universitaria. "Durante estos años traté de ser autodidacta, leí muchos libros y creo que eso me ayudó a mantenerme activa mentalmente, pero estar en un salón de clase me ha abierto el mundo". Ya culminó tres semestres y su promedio es de 17,5 puntos. "No te creas que mi caso es único. Son muchas las personas mayores que están estudiando. Eso sí. Los profesores no me dicen señora ni me dan ningún trato especial, porque, además, no lo permito. Cada nota me la gano con esfuerzo".

ORIENTACIÓN
Es falso eso de que ‘loro viejo no aprende a hablar’. Estudios demuestran que partes del cerebro se desarrollan a medida que se gana edad. Lo importante es que la persona tenga sentido de la realidad y sea honesta sobre sus habilidades, porque escogerá mejor su carrera y aprovechará el tiempo. También es bueno visualizar qué se quiere en cinco o en 10 años y planificar las metas. Cuando un mayorcito decide estudiar se dedica más porque quiere lo que siempre soñó

Carmen Elena Padilla
Psicóloga vocacional. Organización de Bienestar Estudiantil. UCV

 

 

 

http://www.eluniversal.com/estampas/encuentros1.shtml

 

Luzarelys reconoce que, a esta edad, el esfuerzo al estudiar es grande, pero no por menor capacidad. "Yo le digo a los chamos que estudian conmigo que aprovechen estudiar sin más compromisos, porque aunque yo no tengo esposo ni hijo, tengo que trabajar para mantenerme. Me paro a las 5:30 de la mañana y me acuesto a las 11:30 de la noche, pero tomo cada hora de clase con dedicación, porque estoy estudiando por decisión y no por obligación".

Desde ya decreta que realizará un postgrado. "Mi hora feliz comienza cuando salgo del trabajo y tomo mi carro rumbo a la universidad. En ese momento, me siento completa".

 

 

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