Ya estando en el quirófano, el proceso fué doloroso ya que no podían colocarme la epidural, la aguja no entraba, me lastimaban mucho, al final un enfermero se montó en mis hombros para que entrara la aguja. Eso me dolió una barbatidad, ya tenía ganas de llorar pero me calmé. Después debí esperar a que la anestesia hiciera efecto y a los minutos comenzó la cesárea, sentía que me movían la barriga de un lado a otro, sentía molestía con la herida. Al rato escuché el llanto de mi bebé, la Dra me dice que se parece a su hermana y al rato me lo muestra. Lo ví de a ratico y se lo llevaron para su respectivo chequeo. Al rato solicité mas calmante ya que no soportaba el dolor. Me quedé dormida y cuando desperté estaba en recuperación. Esperé al amanecer para ver a mi bebé. Esta cesárea fué totalmente distinta con la primera. En la primera el anesteciólogo no fué salvaje y no tuvo problemas al colocarme la epidural, las enfermeras fueron muy atentas conmigo, me agarraban de la mano. Eso si, en ese momento estaba hecha un mar de lágrimas, ese día lloré como nunca de la emoción, porque iba a conocer a mi Valentina. Esa cesárea fué placentera y dulce.
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